Tengo esos impulsos repentinos que aparecen en mi mente. Son pensamientos que muchas veces considero absurdos , locos o hasta tontos, y a pesar de ello inicio el proyecto con la toda la energía; mi cuerpo y mi mente actúan en concordancia y dicen vamos por ello.
Es así, que un día, me dije:
«¿Y por qué no vivir de las redes sociales?
«¿Y por qué no crear contenido para TikTok?»
Crear la cuenta fue fácil, lo difícil fue entender como funciona tik tok, desde que significa cada palabra o función del menú, como debe hacer la publicación, como colocar títulos cortos , incluir hashtags globales, palabras claves, tiempo del video que debe ser entre 10 y 15 segundos, tener en cuenta que el usuario a los dos segundos decide si se queda o se va, si tu video tiene alta retención el algoritmo interpreta como contenido de valor y lo muestra a mas personas; así en mi búsqueda de conocimiento logré recopilar información importante y necesaria.
Sin embargo, no pensé que lo más difícil sería encontrar que contenido iba a publicar y de que forma.
Me puse a analizarme.
No soy una persona con un talento en especial, mi cuerpo y mi cara son bastante normal, no hay nada que destaque o sea llamativo o inusual, no tengo hobbies, no viajo, mi creatividad es casi nula, no tengo mascota, no se cocinar, no se tejer, ningún talento destacable, en mi trabajo no esta permitido grabar, no suelo hablar mucho y soy una persona poco expresiva.
Releer el texto anterior me hizo pensar, soy una persona básica o mediocre; ja,ja,ja.
Intente grabar , no tuve un buen resultado y me desanimé totalmente, además tengo que agregar que aún no sé editar videos, ya inicie pero va a tomar su tiempo.
Después de todo este proceso, mi cerebro llegó a una conclusión:
TikTok no es lo mío, o al menos eso es lo que pienso por ahora.
Aunque si algo he aprendido en estos días, es que nunca sé dónde terminará llevándome uno de esos impulsos repentinos. :::